dimanche 29 avril 2012

Reflexiones entre las dos vueltas

Que conste que no tengo la intención de hablar sólo de política en este espacio, pero me parece que el periodo electoral es un momento particular que amerita comentario.

Me pareció interesante, por ejemplo, lo ocurrido con la difusión de los resultados el domingo pasado. Como los colegios cierran a las 8:00 PM en las grandes ciudades, la ley electoral prohíbe que se divulguen los primeros resultados antes de esa hora. Sin embargo, nada le impedía a la prensa belga o suiza ofrecer la información, así que desde por la tarde, bastaba con consultar en línea las páginas de los periódicos de los países vecinos para estar enterados. Las redes sociales también contribuyeron en gran medida a dar a conocer las tendencias, utilizando el humor y el ingenio para referirse a los candidatos a través de códigos, sin nombrarlos. En Twitter, se utilizó el hashtag  #radiolondres, en homenaje a los mensajes enviados por la Resistencia desde Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Así se publicaron frases como “una gran ola proveniente de los Países Bajos está azotando Hungría”, sugiriendo que Hollande estaba delante de Sarkozy, de ascendencia húngara. Otros incluso compartieron las cifras, a modo de informe meteorológico: “Amsterdam: 29°, Budapest: 27°”. La transgresión se convirtió en un juego,  y cuando los medios de comunicación franceses pudieron por fin anunciar los resultados, muchos ya estaban al tanto. Está claro que habrá que adaptar las reglas a la época en que vivimos.

En cuanto a las cifras como tal, lo que más ha dado de qué hablar no son las primeras dos posiciones, sino el tercer lugar de Marine Le Pen, que alcanzó 18% de los votos. Casi una quinta parte de los electores, exactamente 6 421 773 personas, apoyaron a una  candidata para quien los inmigrantes son la causa de problemas como la criminalidad y el desempleo. Para una extranjera como yo, es un golpe duro y una gran decepción saber que en un país de 64 millones de habitantes, una de cada diez personas  con las que me cruzo en la calle preferiría que yo no estuviera aquí. ¡Qué triste retrato de la tierra de la libertad, la igualdad y la fraternidad!

1 commentaire:

  1. Yarín:

    La Historia es clarísima:la xenofobia es inherente a la condición humana. Ni la Ilustración ni la Revolución han podido librarnos de ella. Evidentemente, para un sector de Francia, la «fraternité» no rebasa los límites de sus fronteras.

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